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Red-acción
II Época / Nº20
Junio
2007
ENTREVISTAS / PREGUNTAS Y RESPUESTAS

El contador de sueños

Por Álvaro Sánchez y Javier Murillo, alumnos de 1º de Bachillerato del colegio La Paz de Torrelavega.

Alberto Lavín es un joven torrelavenguense de 24 años, salido de las filas de La Paz, que está considerado como una de las figuras más prometedoras de la cinematografía española actual. Reconocido por la crítica ya desde su debut, con el recordado corto '¿Quién ha visto a Elena Anaya?', trabaja en la dirección de cortos, colabora con otros cineastas e impulsa y ayuda nuevos proyectos y nuevas figuras desde la asociación Cantabria Visual. Así son sus sueños.

Alberto Lavín.

 

Pregunta.- ¿Quién es Alberto Lavín Gutiérrez?
Respuesta.- Es un chaval de Torrelavega que se intenta buscar la vida de la manera que mejor puede y que más le gusta, que es el cine. Dentro de ello me considero realizador, con todo lo que engloba, editor, guionista, y a través de ello un contador de historias.

P.- ¿Qué busca Alberto Lavín Gutiérrez?
R.-
Crear cultura. Entretener, contar historias y con ellas sentimientos.

P.- ¿Cuándo entró el cine en su vida?
R.-
Fueron casualidades. Me empecé a relacionar con gente del colegio que la gustaba el cine y empezamos a ver películas de Tarantino. Luego, siendo bachilleres, nos propusieron en una asignatura realizar un trabajo, pero no en papel sino en vídeo. Nos picó el gusanillo, y éste despertó un poco después. En la fiesta del colegio se hace un show. Como nosotros éramos los más tímidos de la clase pensamos que era mejor hacer un corto en vez de salir en directo en el teatro. Fue un éxito, y ahí empezó todo

P.- ¿Los creadores de cine comienzan siempre con una de vaqueros, en una vinatería que tiene por camarero a un cura?
R.-
Te refieres a aquel famoso corto de las fiestas del cole. No sé. Los creadores de cine siempre suelen empezar por cosas muy transcendentales como puede ser un suicidio. Realmente eso hice yo poco después en la escuela de cine. En aquel momento todo estuvo motivado por lo que disponíamos. Mi hermano tenía un bar, coincidió que habíamos visto la película 'Desperado', y coincidió con la buena disponibilidad de un cura que nos ayudó como actor, y que curiosamente tenía fama de extremadamente serio. Pero salió bien.

Diferentes visiones de un mismo concepto.

P.- ¿Qué importancia tiene en la vida 'Lo insignificante', título de tu última película?
R.-
Más de la que crees. Yo creo que en el fondo cada uno a veces se ha sentido insignificante. Yo creo que la persona tiene una importancia, y en ese corto más aún.

P.- Uno llega a su casa y dice: "Mama, quiero ser director de cine". ¿Cuántas sartenes salen volando?
R.-
Sartenes no, pero otras cosas sí. Mis padres tienen una educación propia de una época, hubieran preferido que tuviese una profesión más normal, abogado o algo así. Pero también son muy comprensivos y admitieron que era mi ilusión y mi vida.

P.- Ahora en serio, ¿cuántas incomprensiones hay que vencer para crear?
R.-
No te creas. La persona que es creativa le sale solo. Siempre decimos que hay un miedo a la hoja en blanco pero no creo que haya algo que te impida crear, estás en buen momento y surge, ni incomprensiones ni nada. Llega un momento en el que te tienes que alejar de eso, porque si empiezas a pensar desde el primer momento que lo que escribes si va a perjudicar a alguien o no le va a gustar... Si empiezas a pensar más en otras personas que en ti mismo no haces nada, porque siempre vas a tener a alguien que no le gusta o te pone obstáculos. Tiene que gustarte a ti primero, y comprenderte, y después ya lo haces y si a los demás les gusta perfecto.

P.- ¿Qué pasó después de su primer corto, el de curas y vaqueros?
R.-
Descubrí que eso era lo que quería hacer. Me fui a Madrid y comencé los estudios de Audiovisuales. Aunque pronto me di cuenta que a mí lo que interesaba era la acción, no estudiar.

En la puerta del colegio La Paz.

P.- Tus historias son muy sólidas, y a la vez muy poéticas, ¿cómo definirías tu cine, qué quieres contar en él?
R.-
Quiero que haga pensar a la gente, quiero que se entretengan, pero que cuando salgan del cine reflexionen sobre esa parte de la vida que yo les he sugerido. Porque si vas sólo a entretenerles, pasan un buen rato pero a los dos segundos no sirve para nada. Sé que es muy difícil que llegue a calar una obra para que incluso un mes después sigan pensando sobre ella. Pero al menos que reflexione un poco sobre lo que ha visto e intentar cambiar poco a poco todo lo que no me gusta del mundo.

P.- Toda tu obra parece encerrar un gran simbolismo, ¿por qué tu blog es 'Mariposas y huracanes'?
R.-
'Mariposas y huracanes' es una canción que me gusta mucho. Es una contraposición. Y así soy yo, contradictorio. Todo tiene además una gran relación. Ya sabes, el aleteo de una mariposa desencadena en el otro lado del mundo un huracán.

P.- "Porque el caos nos rodea. Porque una sola palabra puede cambiar el significado de toda una vida". ¿Esa frase resume su obra?
R.-
Un poco sí y un poco no. Creo que hay que tener una línea de creación y podría definirme a mí, es como el eslogan de una película.

P.- Has sido ayudante de dirección, iluminista, cámara, ¿para un director de cine eso es aprendizaje o supervivencia?
R.-
Las dos cosas. Si no vas haciendo trabajos así, cuando te toque realizarlos no vas a saber por donde empezar. No puedes descartar trabajos porque no te gusten o simplemente porque no te corresponden. El director coordina, y debe, como en muchos aspectos de la vida, ser renacentista y humilde.

Alberto Lavín con Javier Murillo.

P.- ¿Cómo nació tu primer triunfo '¿Alguien ha visto a Elena Anaya?'?
R.-
Fue todo casualidad. Cuando estaba en Madrid me encontré a esa actriz en la biblioteca pública. Y no sé, estaba allí y no se me ocurrió decirla nada. Tiempo después me llamó un compañero de clase: "Oye vente, que estamos en el teatro con Elena Anaya". Aquello se convirtió en una obsesión omnipresente. Y de ahí surgió la idea de alguien que se encuentra a un personaje famoso por la calle y no sabe qué hacer. De ahí surgió el guión y el corto.

P.- ¿Tu éxito qué cambió en tu obra y en tu carrera?
R.-
Nada. Para mí fue muy bonito que me reconocieran el trabajo, simplemente. Quieras o no, tú vas haciendo cosas y aunque tu familia y tus amigos te digan que les gustaba mucho nunca sabes hasta qué punto es bueno. Lo pueden decir para animarte, para no herirte y nunca lo sabes del todo. Y por los premios, hay que tener en cuenta que son un poco subjetivos pero es de lo más objetivo que hay y ayudan a seguir. El problema es que el reconocimiento no va acompañado del mercado.

P.- ¿Y en tu persona?
R.-
La creencia de que no me estaba equivocando.

P.- Luego vino 'Mi idea sin mí', ¿qué cambios presentó esa obra en tu carrera?
R.-
'Mi idea sin mí' lo grabé antes que '…Elena Anaya', lo que pasa es que el trabajo de postproducción era mucho más completo. Cambios, pues no sé, la verdad es que la gente va diciendo que le gustaba bastante más, que no es tan complejo. La gente piensa que es un paso adelante del anterior, lo que pasa es que poca gente sabe que fue el primero.

Alberto Lavín con nuestros reporteros.

P.- Ahora trabajas en 'Insignificante', ¿cómo es la preproducción de un corto?
R.-
Cuando hay dinero muy fácil y cuando no lo hay difícil. Empiezas escribiendo y te dejas llevar un poco pero luego cuando has acabado de escribirlo y tienes que ponerte a buscar todo eso… A veces es una soledad dolorosa

P.- Actores, productores, técnicos, ¿de dónde sale todo eso para abordar un proyecto cinematográfico cuando se tienen 20 años y sólo un sueño?
R.-
De internet. Los jóvenes creadores somos una comunidad gracias a la red. Ahora yo conozco más gente, pero al principio todo era eso, internet, foros, gente que se presta generalmente gratis a prestar sus equipos. Y si no fuera por eso, no tendría medios ni dinero para poder pagar a alguien, ni siquiera una cámara.

P.- De tus guiones se desprende una cuidada y preciosista capacidad de expresión, una habilidad innata para contar. Sin embargo en cierta ocasión escribiste que envidiabas la transparencia de otras personas, cuya falta te había llevado a ser damnificado al expresar tus sentimientos. ¿Cómo se come eso?.
R.-
Yo creo que todo el mundo se refugia en algo. Yo por ejemplo me expreso de la forma que mejor puedo, como puede ser un fotolog, un blog, en los que escribo guiones. Yo no lo logro expresarme bien, no es que no diga lo que pienso sino que me enredo o no sé como lo hago pero no logro expresarme del todo. Tal vez cuando pienso un poco más y lo pongo por escrito sí que logro ser un poco más transparente. Mi lenguaje es el cine.

P.- ¿Qué es el festival de cortometrajes on line Cantabria visual?
R.-
Es una propuesta que hemos hecho desde la asociación de jóvenes cineastas para impulsar un festival nosotros. Cada uno de nosotros ha participado en muchos y tenemos ganas de verlo desde el otro lado y queríamos hacerlo de la forma más fácil posible, y esa forma ahora es internet. Colgamos los videos en la red, seleccionamos el mejor material y posteriormente un jurado independiente los valora. Es una manera de aunar gran difusión, bajos costes y reconocimiento. Creo que es algo novedoso en Cantabria y que además tiene sus premios. Hay otros festivales que carecen de ellos.

P.- Un político que me callo, acerca de la música y el cine de jóvenes creadores, dijo no hace mucho que los poderes públicos no deben gastar dinero en facilitar el ocio infértil y los caprichos de la gente. Qué le contestaría, sin palabrotas, por favor.
R.-
Yo no digo que esas ayudas haya que retirarlas, pero no me aportan nada. Estoy claramente en desacuerdo con lo que ha dicho porque el cine es un modo de defender tu propia cultura y expresar nuevas ideas. El dinero se gasta, otra cosa es el criterio. Hay unas obras que simplemente se están realizando por dar publicidad y en las que se está invirtiendo dinero y luego las ves y, en mi opinión, no te dicen nada. Quizás no sería mucho pedir a los políticos algo más de sensatez, cuando manejan el dinero de muchos y los sentimientos de todos.

 


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