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II Época / Nº19
Mayo
2007
REPORTAJES / AZUL Y VERDE
Descubre la naturaleza en Soba

Por alumnos de 2º de la ESO del Colegio Miguel Bravo-AA La Salle de Santander.

Cantabria es una región privilegiada. En sólo unos kilómetros la naturaleza ofrece playas de arena fina, montañas que tocan el cielo y llanuras de verdes mantos. Sin embargo, todos los entresijos quedan en ocasiones lejos de nuestras manos. Para evitar que esto ocurra la Consejería de Educación potencia las estancias ambientales en el Valle de Soba, donde los estudiantes descubren un paisaje sin aditivos.

Un momento merecido de descanso.

Las estancias ambientales, organizadas por la Escuela Hogar Jerónimo Pérez Sainz de la Maza de La Gándara, están enmarcadas dentro del Plan de Educación para la Sostenibilidad auspiciado por la Consejería de Educación.

Se pretende convertir estas estancias en un instrumento educativo válido para inculcar a los más jóvenes la necesidad del desarrollo sostenible en sus diversas facetas, al tiempo que conocen algunos de los principales ecosistemas de Cantabria.

Salimos de Santander sobre las 9:00, y tardamos una hora y media en llegar a La Gándara, donde nos esperaban María y Raquel. Nos íbamos a quedar en la escuela hogar Jerónimo Pérez Sainz de la Maza. Dejamos las mochilas en la sala de reuniones, nos presentamos todos y partimos a la cascada.

Lo primero que hicimos fue ir a ver la cascada del Asón. Nos contaron la leyenda de las Anjanas, cuyo pelo forma la cascada. También nos dijeron que nos encontrábamos en un valle glaciar reconocible por su forma de U.

El paisaje es espectacular.

Observamos buitres y sus comederos. Nos dijeron que, a pesar de ser carroñeros, algunas veces atacaban a las crías de ganado recién nacidas por falta de alimento.

Iniciamos el descenso andando hacia el nacimiento del río Gándara, donde descansamos un rato, y nos contó la historia del molino. Vimos cómo el agua aparecía de la nada a los pies de la peña Del Becerral. Observamos alguna cabra arriba en la peña.

Una pirámide en el parque donde merendamos.

Al volver comimos y después tuvimos tiempo libre y actividades. Después de las actividades nos fuimos al parque a merendar y, al acabar, jugamos un rato y nos lo pasamos muy bien.

El mirador no es recomendable para problemas de vértigo.

Nos fuimos a ver las cascadas del Gándara desde el mirador que cuelga sobre un precipicio de 100 m de altura. Algunos lo pasamos mal. Al volver a la escuela hogar vimos una demostración de pasabolo.

El billar era una de las ofertas de ocio.

Dentro del centro podíamos jugar al futbolín, al billar y al ping-pong. Por la noche cenábamos y teníamos un tiempo libre para ducharnos, jugar, etc, hasta la hora de acostarnos.

Visita a Villaverde.

El segundo día fuimos a Villaverde a ver la casa del inquisidor, donde nos contaron la historia de la nieta de un hidalgo y sus amoríos con el criado del inquisidor. Vimos los calabozos y las casonas de los indianos. Después fuimos a ver la hidroeléctrica de Regules.

Interior de San Miguel de Rozas.

Fuimos a la iglesia de San Miguel de Rozas, donde vimos el retablo e hicimos un juego de adivinar lo que representaban los cuadros del retablo. También subimos al coro desde donde se veía muy bien toda la iglesia.

Dos bandos en el salón de plenos del Ayuntamiento de La Veguilla.

Después de comer bajamos al Ayuntamiento de Veguilla a ver el museo de Soba. Allí decidimos qué hacer con los lobos haciendo dos bandos, uno de ganaderos y otro de ecologistas y discutiendo sobre el tema en el salón de plenos.

Una monitora nos explica una de las actividades.

Al llegar a la escuela hogar merendamos y tuvimos tiempo libre, y pudimos jugar al fútbol, baloncesto o patinar. Después hicimos algunas actividades y cenamos, tiempo libre y a la cama.

Nos dirigimos a la cueva de Covalanas.

El tercer día después de desayunar y despedirnos en el centro nos fuimos a ver la cueva de Covalanas, cerca del picón de San Vicente. Subimos hasta la entrada donde nos esperaba Pencho y Sara que nos enseñaron el interior de la cueva.

Ante la entrada de la cueva.

Nos gustó mucho cómo la enseñan, tenemos que ir con linternas y, algunas veces, nos quedamos completamente a oscuras. Hay pinturas de ciervas, caballos y toros. Son más antiguas que las de Altamira, casi 4.000 años anteriores. ¿Sabíais que hace miles de años el agua del mar llegaba hasta la entrada de la cueva?
También nos enseñaron las entradas de las cuevas del Eco y del Mirón.

La bolera de Ramales.

Cuando acabamos la visita a la cueva fuimos a Ramales, a la bolera, donde comimos y jugamos a cruz y círculo. Nos lo pasamos muy bien. También dimos un paseo por el pueblo para conocerlo un poco.

Al final vino el bus a buscarnos y nos fuimos a casa con ganas de repetir otro año.

 


SUBIR

El río Asón nace a partir de una surgencia cárstica, que origina una cascada de más de 50 metros

La cueva de Covalanas fue descubierta en septiembre de 1903, 24 años después del hallazgo de Altamira

Azul y verde es el espacio dedicado al medio ambiente