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Nº 58
REPORTAJES / CON LA MOCHILA AL HOMBRO
Visita a la cueva de El Castillo en Puente Viesgo

Por Lorena López Fernández. Alumna de 1º de ESO del IES Santa Cruz de Castañeda.

Los alumnos de 1º de ESO hicimos una salida para visitar las cuevas de Puente Viesgo. Salimos del instituto a las nueve menos cuarto. Las personas que iban para guiarnos eran Lourdes, Enrique e Isidro. En el paisaje había mucha vegetación, cerezos, robles, avellanos, pinos.... Íbamos por las antiguas vías del tren, bordeando el curso del Pas. El río estaba tapado por las hojas que caían de los árboles, porque todavía no había llovido suficiente para que la corriente se las llevara.

Emprendemos el camino con mucho ánimo.

Por el camino había una caseta, que era la del guarda agujas. Ese señor dirigía a las personas al andén que quisieran. También dirigía a la locomotora por el carril que tenía que ir. Esto se hacía tirando de una palanca y así se movía el carril para el lado que quisieran. Ahora también existen esas casitas pero la mayoría son automáticas. Esta casita le servía al señor para protegerse del agua y del sol.
También hemos visto a una señora paseando a sus dos perros antes de llegar al hotel. Hemos llegado al Hotel de Puente Viesgo a las nueve y media. Cuando estábamos llegando al hotel había obras.

No puede faltar la foto de grupo.

Después hemos pasado por encima del puente de enfrente del hotel para entrar al desvío para ir a la cueva. Después de haber andado un rato vimos y una montaña donde estaba la cueva, pero además en el pico había una cruz. Allí los profesores nos explicaron que primero todo el valle estaba cubierto de agua por los ríos. Más arriba vimos que una señal ponía coto de caza. Quinientos metros más arriba vimos quince vacas y allí Isidro nos dijo que había un atajo, pero no nos dejaron subir por él.

Descansamos antes de iniciar la visita.

Llegamos a la cueva a las 10:10. Cuando llegamos nos explicaron que había varias cuevas: La Pasiega, Las Monedas, y la de El Castillo. La primera excavación en la cueva estuvo financiada por el Príncipe Alberto I de Mónaco. Los animales que vimos pintados en la cueva fueron el toro, los bisontes, los ciervos, las ciervas y los caballos; se alimentaban de frutas silvestres, y alimentos que recolectaban.
La cueva empezó a formarse hace ciento ochenta millones de años, porque los ríos excavaron las calizas y empezaron a depositar gravas y otros materiales comenzando a formar las estalactita y las estalagmitas. Las estalactitas son columna que van hacia abajo y son huecas. La sala cuatro es la más profunda y hay una cascada de colores. Esos colores son blanco formado por roca caliza, gris formado por magnesio y rojo por mineral de hierro. La cascada está formada por la lluvia. En la cueva había 53 manos pintadas.

Una nueva parada nos permite encontrarnos estas maravillas.

Cuando acabamos de ver la cueva nos dirigimos a la vieja central de Puente Viesgo. Esa central se encuentra al lado de un parque y al lado del río Pas. Viesgo está arreglando esta central para convertirla en un museo. Esa central cuando funcionaba traía del río el agua a través de unos canales. La fábrica cuando tenía el nivel del mar alto se abrían las compuertas para convertir la energía hidráulica en energía eléctrica.
Después de que Isidro nos explicara todo lo de la energía de la fábrica nos dirigimos para cruzar el puente. Cuando estábamos cruzando el puente vimos un embalse y una salmonera. La salmonera era un camino que había para que subieran los salmones.
También hemos visto la antigua locomotora y los dos edificios más importantes de Puente Viesgo. Uno la iglesia del siglo XX de construcción falsa y el otro el Ayuntamiento, que era la casa de los Fuentespila que se la expropió el Gobierno de Cantabria. El hotel que era un balneario. Ese hotel tiene dos partes y las une un túnel subterráneo. Desde hace doce años el balneario se convirtió en hotel.

El edificio que se ve a lo lejos es el IES Santa Cruz.

La cueva me ha gustado porque es interesante conocer cosas nuevas. Se lo recomendaría a todo el mundo que pudiera visitarla, porque es una gran experiencia ver como se comunicaban los prehistóricos con las manos y los signos amorfos. He aprendido que los prehistóricos eran muy listos porque usaban lo que viene dentro de los huesos para alumbrarse en la cueva, para que no se dañaran las pinturas con el humo de las antorchas. Y también porque hacían las hogueras en la visera de la cueva, para que no se ahogasen en ella. Me sentí muy bien, pues andar es favorable para todos.

 


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