El director
británico Alfred Hitchcock comenzó su
exitosa andadura en Hollywood con 'Rebeca', una película
cargada de intriga y misterio. Toda la trama gira
en torno al recuerdo de Rebeca de Winter y a su extraña
muerte. La historia se basa en la novela original
de Daphne du Maurier y cuenta con los actores Joan
Fontaine y Laurence Olivier, recién llegado
a la meca del cine.
Dirección: Alfred Hitchcock
Año: 1940.
Duración: 130 minutos.
Género: Drama.
Intérpretes: Laurence Olivier,
Joan Fontaine, George Sanders, Judith Anderson,
Nigel Bruce, Reginald Denny, C. Aubrey Smith,
Gladys Cooper.
Guión: Robert E. Sherwood y
Joan Harrison, basados en la novela de Daphne
du Maurier.
Productor: David O. Selznick
Production/ United Artists.
Premios: Ganadora, entre otros,
de dos Oscar: mejor película y fotografía. |
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La historia comienza con la descripción de
un sueño, narrado por voz en off, sobre Manderlay,
la gran mansión del señor De Winter.
Según el sueño, todo sigue igual, excepto
la naturaleza, más exuberante, más poderosa
aún que antes.
El señor De Winter (Laurence Olivier), un
hombre apuesto, se asoma a un precipicio y parece
tener la intención de tirarse cuando le interrumpe
una jovencita (Joan Fontaine), pidiéndole que
no lo haga. Él se muestra indiferente, dejando
clara que aunque lo hubiese parecido, suicidarse no
había sido su intención.
Cuando se vuelven a ver es en el casino de Montecarlo.
Ella está con su jefa, la señora Hopper,
que le presenta como un viudo completamente abatido
por la muerte de su esposa Rebecca, hace un año
aproximadamente, ahogada. En una breve charla, Maxim,
que así se llama el señor De Winter,
parece dejar en su lugar a la altiva señora
Hopper con sus contestaciones y parece más
interesado en la joven.
A la mañana siguiente, la muchacha baja a
desayunar sola y se encuentra con Maxim, que le pregunta
por su soledad. Ella le cuenta que la señora
Hopper está resfriada. Mientras tanto, se traslada
a su mesa porque Maxim la invita a desayunar con él
y le cuenta que es la dama de compañía
de la señora Hopper. Por como habla deja claro
que no le gusta, pero necesita el trabajo.
Cuando vuelven a encontrarse, ella (su nombre no
aparece en toda la película, ni en el libro
en el que está basada) se dirigía a
tomar unas clases de tenis, pero Maxim le ofrece dar
un paseo juntos y ella accede. Así, a lo largo
del resfriado de la señora Hopper, Maxim y
la joven se van conociendo y parece surgir algo entre
ellos, más visible en ella.
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Joan Fontaine
y Laurence Olivier. |
Un día, al regresar de una de sus citas con
Maxim, la señora Hopper le comunica que ha
recibido noticias de su hija, se va a casar por lo
que deben acudir a Nueva York cuando antes. Ella,
angustiada, trata de hablar con el señor de
Winter, pero al parecer ha salido y no está
localizable. Mientras recoge su equipaje ella sólo
piensa en despedirse. Cuando logra escabullirse de
la señora Hopper una vez más, le dicen
en recepción que Maxim ya ha vuelto y corre
para verle. En su habitación le cuenta lo sucedido
y que, por lo menos, quería despedirse. Entonces
él le pregunta que qué prefiere: ir
a Nueva York con su jefa o a Manderlay con él,
su gran casa familiar. Ella no lo entiende y él
se lo esclarece: le está pidiendo matrimonio.
Al principio queda aturdida, pero acepta.
Entonces Maxim llama a recepción y pide que
llamen a la señora Hopper para que suba. Cuando
llega, la joven está medio escondida detrás
de una puerta y no la ve. Sin embargo, cuando Maxim
le comunica que se va a casar, y hace que salga de
su escondite, presentándola ya como futura
señora de Winter, la orgullosa señora
queda sorprendida. En el momento en el que Maxim se
ausenta, la señora Hopper aprovecha para acusar
a su ex dama de compañía de espabilada,
por lograr la atención de alguien de la talla
del señor De Winter, pero también la
hace sentir mal, diciéndole que jamás
estará a la altura de ser una señora
digna de Manderlay.
A pesar de sus palabras, la pareja se casa precipitadamente
pero con mucha ilusión. De hecho, salen tan
emocionados de la boda que se olvidan los papeles,
que les entregan los notarios por la ventana.
Tras la luna de miel acuden a Manderlay, donde les
recibe todo el servicio en formación, al parecer,
siguiendo las órdenes de la ama de llaves,
la señora Danvers. Ésta parece muy rígida
y siniestra, sobre todo con la nueva señora
De Winter. Cuando la joven se encuentra en su nueva
habitación parece encantada, pero la señora
Danvers le dice que la mejor alcoba de la casa es
la de la difunta Rebecca, que ha permanecido intacta
desde su muerte, ya no se usa. También le dice
que llegó a la casa al tiempo que la primera
señora De Winter.
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La protagonista
amedrentada por el ama de llaves. |
A la mañana siguiente conoce a Frank Crolley,
que lleva los asuntos de Maxim. Éste llega
para animar a la muchacha a tomar el desayuno y conocer
su nueva casa. También le anuncia que su hermana
Beatriz y su marido van a ir a comer. Según
él, Beatriz es muy sincera y le dirá
abiertamente si no es de su agrado.
Cuando ha desayunado todo en el ostentoso salón,
al salir, tropieza, y el criado se acerca para evitar
que se caiga. Sin embargo ella logra mantener el equilibrio
y da las gracias. Parece incómoda por la atención
que le dan, la excesiva actitud servicial. Al salir
va al gabinete, como le han dicho que solía
hacer Rebecca, para ocuparse de las cartas. Allí
ve los cuadernos de la difunta, con la R grabada que
se ve por toda la casa en la mantelería, etc.
Al sonar el teléfono se asusta, pero decide
contestar, aunque tímidamente. Confusa, cuando
la preguntan por la señora De Winter, dice
que ha debido equivocarse, pues ella murió
hace un año. Aún no se hace a la idea
de ser la nueva señora de Winter.
Más la asusta la señora Danvers cuando
aparece por la puerta. Ésta se dirige a ella
para preguntarle si está de acuerdo con el
menú preparado para la comida con la hermana
del señor De Winter. Se muestra conforme, pero
entonces la ama de llaves le hace notar que no hay
salsas y dice que esto es porque la difunta era muy
estricta en ese sentido. Cohibida, la joven le dice
que ponga las salsas que hubiese ordenado Rebecca.
Se queda de nuevo sola y al abrir un cuaderno, accidentalmente,
empuja una estatuilla que cae al suelo y se rompe
en pedazos. Asustada, coge los pedazos, los guarda
en un cajón y los tapa con papeles.
Pronto conoce a Beatriz y a su marido, Gils. Ella
automáticamente dice que no es lo que esperaba,
pero enseguida, más amistosa, le pregunta qué
tal le va con la señora Danvers. Con la intención
de quedarse a solas con la joven para hablar tranquila,
se las apaña para que su marido se marche.
Una vez solas, Beatriz le dice que no se preocupe
por la señora Danvers, pero que es normal que
no le agrade la nueva esposa de Maxim, pues adoraba
a Rebecca.
Durante la comida Gils intenta saber más sobre
la señora De Winter, pero cuando conoce que
ella no sabe navegar se le escapa "que es una
suerte". Todos se giran asustados hacia Maxim,
que parece incómodo.
Antes de marcharse, Beatriz vuelve a hablar a solas
con la joven y le dice que no se preocupe por Maxim,
que es complicado conocerle, pero que parece muy cambiado
desde que se casó con ella. También
la felicita, porque ven a Maxim muy feliz, después
de lo preocupados que habían estado tras la
muerte de Rebecca.
Cuando se han ido, la pareja marcha de paseo con
el perrito de la casa, Jasper. Sin embargo hay un
momento en el que el perro se escapa, y aunque Maxim
le dice que no le siga, ella va detrás de él
a buscarlo. Pasa entre rocas donde las olas golpean
fuerte, que hacen evocar la muerte de Rebecca. Al
final llega a una cabaña y abre un hombre,
Ben, que parece tímido. Como no se atreve,
la joven acaba entrando en la cabaña para coger
una cuerda para atar a Jasper y se da cuenta de que
está llena de pertenencias de Rebecca. Antes
de irse, Ben le dice que Rebecca se marchó
y no volverá, con lo que la joven, incómoda,
se muestra de acuerdo: no volverá nunca.
Al reencontrarse con Maxim ve que está enfadado
por ir allí, cuando él no quería,
pero se reconcilian. Sin embargo, el pañuelo
que le da a ella para secarse las lágrimas
la incomoda: tiene una R cosida.
En la casa la muchacha se presta a ayudar a Crolley,
y le pregunta por la cabaña de la playa. Él
le cuenta que Ben es inofensivo y que allí
al lado se anclaba el balandro de Rebecca, el mismo
en el que ella se ahogó. Le contó también
que el cuerpo se perdió y apareció bastante
lejos y Maxim tuvo que ir a reconocer el cadáver.
Una noche, Maxim y su esposa van a ver las películas
de su luna de miel. Él se sorprende del aspecto
de ella, se ha puesto un vestido elegante y peinado
más refinadamente. Pero para desilusión
de ella, Maxim no le presta excesiva atención
a su aspecto.
Hay un momento en el que el reproductor se estropea.
Cuando Maxim está intentando arreglarlo llega
un criado para comentarle que hay un problema con
la señora Danvers y Robert, otro criado, al
que la ama de llaves acusa de robar un objeto del
gabinete. Avergonzada, le cuenta a Maxim que ella
ha roto el cupido, pero le dice que olvidó
decírselo. Él la riñe por tenerle
miedo a la señora Danvers, a lo que ella responde
que es agobiante tener tanta atención sobre
lo que hace, pero que intenta mejorar cada día.
Angustiada, dice que tal vez él se ha casado
con ella para que no murmurasen sobre ella. Él,
algo molesto, dice que tal vez no deberían
haberse casado porque él no es fácil
de tratar. Aún más apenada, llega a
creer que si no son felices tal vez debería
marcharse. Pero al final acaban los videos.
Al día siguiente Maxim se ha ido a Londres
para tratar unos asuntos y en su nota explica que
estará fuera unas horas. Desde su ventana ve
que alguien cierra una ventana en el ala oeste, lo
que le llama la atención, pues supuestamente
esa habitación no se usa desde el fallecimiento
de Rebecca.
Al bajar oye una conversación entre la señora
Danvers y un tal señor Jack, que sale a hurtadillas.
Pero en su salida, se encuentra con ella, se presenta
como el señor Fabel y le dice que es mejor
que no le mencione nada de su visita a Maxim. Justo
antes de marcharse le dice que él era primo
de Rebecca.
De vuelta a su habitación, acaba por atreverse
a entrar en la habitación del ala oeste, donde
es sorprendida por la señora Danvers. Una vez
allí, la ama de llaves va enseñándole
la habitación, le cuenta que todas las noches
le cepillaba el pelo a Rebecca, una bolsa que le bordó
ella misma y otros detalles. La joven no puede dejar
de apreciar lo ostentosa que es la habitación.
Incómoda, se marcha aprovechando un momento
en el que la señora Danvers se ha dado la vuelta.
Tras eso va al gabinete y atormentada por los objetos
de la difunta manda llamar a la señora Danvers
y le pide que retire todas las cosas de Rebecca, recalcando
que ella es la señora De Winter ahora.
Justo en ese momento vuelve Maxim y se reencuentran
cariñosamente. Entonces ella le pide que celebren
un baile de disfraces y él acaba por acceder,
comprometiéndose ella a prepararlo todo y diseñar
su propio traje.
Cuando está realizando sus bocetos aparece
la señora Danvers con dibujos que ella ha tirado.
Entonces la ama de llaves le ofrece sacar alguna idea
de los cuadros de familia, de hecho, le indica el
retrato de una dama, al parece una antepasada, Carolina
de Winter.
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El vestido elegido
para la fiesta no era el apropiado. |
El día del baile, la joven baja orgullosa
con su vestido, pero Maxim, Beatriz y Gils reaccionan
disgustados, sobre todo Maxim. Entonces se da cuenta
de que la señora Danvers la ha engañado
y que en realidad era un retrato de Rebecca. Llorando
marcha a cambiarse a su habitación. Entonces
acude a la habitación de la difunta. Allí
aparece de nuevo la señora Danvers que la critica
y la acusa de intentar sustituir a Rebecca, pero eso
es imposible. Dice también que Maxim no la
ama, sino que solamente añora a Rebecca. Entonces
se asoma a la ventana entre lágrimas y la señora
Danvers con sus palabras instiga a la joven a tirarse,
a suicidarse.
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La sr. Danvers
intenta que la protagonista se suicide. |
Sin embargo, no lo logra, porque unos cohetes estallan
en el cielo. Asustada, va a la playa, buscando a Maxim.
Pero antes se encuentra con Crolley, que le cuenta
que se ha hundido un barco, pero que en su casco han
encontrado el balandro de Rebecca. Apenada, porque
sabe que resultará duro para Maxim, le acaba
por encontrar en la cabaña de la playa y le
pide perdón por lo del vestido, a lo que él
resta importancia. Pero aún así se muestra
pesimista, diciendo que no tienen futuro, que Rebecca
les ha vencido y separado. Entonces Maxim le cuenta
que en el balandro han encontrado un cadáver,
el de Rebecca y que el cadáver que él
tuvo que reconocer es en realidad el de una desconocida.
Le cuenta también que sabía que el cadáver
de Rebecca se encontraba en el balandro porque él
lo había puesto allí. Al final le explica
toda su historia. En realidad odiaba a Rebecca. Ella
fingía ser la mujer perfecta pero no se amaban,
Rebecca era insensible al amor, a la decencia. Aquella
noche él la había descubierto esperando
en la cabaña a una de sus aventuras, exactamente
a su primo Jack. Ella lo provocó, diciéndole
que estaba embarazada de otro, por lo que el heredero
de Manderlay sería un niño que no llevaba
su sangre. Pero entonces tropezó, se golpeó
en la cabeza y murió. Un accidente, pero asustado,
la metió en el balandro y lo hundió,
escapando en el bote salvavidas.
A pesar de todo, la señora De Winter se muestra
comprensiva con su marido, ya que fue un accidente.
Pero él sigue pesimista, afirmando que nadie
le creería. Les interrumpe el teléfono,
Crolley llama para avisar que el coronel espera a
Maxim.
Al día siguiente Maxim acude y reconoce el
verdadero cadáver de Rebecca, por lo que ha
de reabrirse el caso.
En las testificaciones, un experto en barcos comenta
que había elementos en el barco, como agujeros
en el casco, que indicaban que el hundimiento del
balandro no fue accidental, sino provocado. Cuando
preguntan a Maxim si él podía ser el
responsable o si tenía idea de que tuviese
intención de suicidarse, él está
a punto de perder el control, pero le interrumpe su
esposa, al desmayarse allí mismo.
Entonces aparece el primo de Rebecca acusando a Maxim
de asesinato, con una nota de Rebecca que según
él no era la nota de alguien dispuesto a suicidarse.
Decía que seguramente, al saber que estaba
embarazada, él la habría matado.
Surge el hecho de que ese mismo día Rebecca
había estado en el médico en Londres,
por lo que acuden a verlo para preguntarlo. El doctor
no recuerda a nadie llamado Rebecca, pero al revisar
su cuaderno ve que en aquella fecha tuvo una consulta
con una chica que se había hecho llamar señora
Danvers. Sin embargo para su sorpresa, el doctor les
cuenta que aunque Rebecca pensaba que estaba embarazada,
en realidad padecía de cáncer. Lo recordaba
porque al decirle que le quedaban unos tres meses
de vida ella contesto “No doctor, no será
tan largo”.
De ese modo Maxim comprende el juego de Rebecca:
ella, sabiendo que iba a morir, quiso vengarse de
por vida de él provocándole para que
la asesinase. Además, el diagnóstico
de cáncer contempla el motivo del suicidio
y libra a Maxim de sospechas.
Pero antes de volver a Manderlay, Jack telefonea
a la señora Danvers y le cuenta lo sucedido,
Rebecca tenía cáncer, les había
engañado a todos. Sin embargo, cuando están
volviendo Maxim y Crolley de Londres ven una luz procedente
de la casa, pero aún es temprano para el amanecer.
Maderlay está en llamas. Asustados, aceleran
para llegas cuanto antes y durante unos instantes
se cree que su esposa ha muerto en el incendio. Afortunadamente
no es así, se reencuentran y se abrazan, emocionados.
Ella le cuenta a Maxim que la señora Danvers
se ha vuelto loca y ella ha prendido fuego la casa;
no soportaba la idea de verlos felices allí,
que se suponía que era el hogar de Rebecca,
donde todos sus recuerdos debían seguir latentes.
A través de los ventanales se ve a la ama
de llaves en la alcoba de su querida Rebeca, muriendo
quemada, junto con todos sus objetos y recuerdos.
Relación con la Psicología
La historia de Rebecca tiene relación con el
psicoanálisis de cuatro modos:
- El primero es la continua sensación de
competencia que siente la nueva señora De
Winter.
Se siente agobiada porque sabe que todo el mundo,
incluido su marido (o al menos eso cree ella) la
comparan con la fallecida. No se siente a la altura
de su esposo ni de su hogar y cree que jamás
lo conseguirá. Esta sensación la mantiene
en un comportamiento nervioso y en un intento de
superarse a sí misma. Por este mismo motivo,
la altura de Rebecca y la adoración de la
señora Danvers la provoca temor y sensación
de inadaptación e inaceptación.
- En segundo lugar la actitud pesimista de Maxim.
Él era el único que sabía quién
era realmente Rebecca, aunque primero la había
tenido por perfecta. Se había visto arrastrado
por sus trucos y tras su muerte se había
sentido asfixiado por la posibilidad de ser descubierto,
aunque sólo fuese un accidente (lo que es
cuestionable, puede ser que sí la matase
realmente al perder el control).
- En tercer lugar la propia Rebecca. No se sabe
exactamente cómo era realmente, pero por
lo que se dice era orgullosa, altiva y sobre todo,
engañosa. Daba una apariencia y era todo
lo contrario. Su orgullo le llevó al punto
de a pesar de morirse, querer vengarse de su marido
de modo permanente, hasta el fin de sus días.
- Y por último la señora Danvers.
No se sabe exactamente la relación que tenía
con Rebecca. Se puede creer que como llegaron al
tiempo a Manderlay, fuesen madre e hija, y que por
esto mismo Rebecca utilizase el nombre de “señora
Danvers” en la consulta de Londres. Por otro
lado, la adoración que sentía hacia
Rebecca puede dar a pensar una relación lésbica
o, al menos, de amor platónico por parte
de la señora Danvers.
Fuese lo que fuese, la tenía obsesionada
hasta el punto de querer que sus recuerdos se perpetuasen
a costa de la desgracia de otros.
Opinión personal
La película me ha encantado. Reconozco que
cuando vi que era en blanco y negro y que además
duraba dos horas, me agobié un poco pensando
que iba a ser aburrida.
Al final resultó todo lo contrario: realmente
interesante. El suspense durante toda la película
hace que no te aburras en absoluto.
Con los acontecimientos acabas por aborrecer a Rebecca:
empezando por los malos ratos que pasa la protagonista
y acabando por el hecho de quién era realmente.
Hay dos detalles que me han llamado mucho. Uno es
que el nombre de la protagonista no se conozca; lo
estuve buscando en internet y desistí al ver
que no aparecía si quiera en el libro en el
que la película estaba basada. Otro es que
la película le haya dado nombre a un tipo de
chaqueta; al parecer esto solamente ha sucedido en
España.
El personaje de la señora Danvers me ha llamado
mucho la atención, el extremo de su obsesión
es escalofriante.
Las fotografías proceden de estas páginas
web, donde puedes encontrar más información
de 'Rebecca':
http://www.filmreference.com
http://cinemaclassic.free.fr/rebecca/rebecca.htm
http://www.zonadvd.com
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