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Nº 54
CULTURA / GALERÍA DE ARTE

Dos historias sobre El Quijote

Por Beatriz Pérez Mantecón y María Angeles Laso. Alumnas de 3º ESO del IES Santa Cruz.

El cuatro centenario de la publicación de 'El Quijote' ha dado lugar a exposiciones, representaciones teatrales, lecturas conmemorativas, concursos, versiones pictóricas..... Dos alumnas del IES Santa Cruz aportan su granito de arena y se decantan por utilizar el personaje y los elementos de la obra de Cervantes para plasmar su visión personal del anti-héroe de la literatura universal.

Alonso Quijano, El Quijote, sueña con los caballeros.

Don Quijote de la Mancha y otra de sus suposiciones
Por Beatriz Pérez Mantecón. 3º ESO

Se metió don Quijote en la cama después de leer otro libro de caballerías, cuando oyó un ruido procedente de la calle. Parecía un relincho de caballo. “Será un caballero que está aguardando para atacar bien metida la noche” -pensó-.
Se puso su armadura con mucho sigilo y salió en busca de una nueva aventura, o más bien la aventura había venido a él. Salió de su aposento con la intención de bajar las escaleras. Pero al estar todo oscuro tropezó estrepitosamente y cayó.
En esto, don Quijote intenta levantarse y no lo consigue ya que su armadura al estar oxidada se había quedado atascada.
Ya por la mañana, al bajar el ama y Sancho las escaleras le vieron allí tumbado, dormido y sin poder moverse. Y con esto, el ama le pegó tres bofetadas bien dadas en toda la cara dejándole las manos marcadas.
Don Quijote, que sabe Dios en qué estaba soñando, se levantó insultando a un supuesto caballero que es-taba aguardando en la calle para atacarle. El ama viendo la situación, salió disparada hacia la cocina. A lo que Don Quijote le dijo a Sancho:
- ¡Rápido Sancho!, ayúdame a incorporarme antes que llegue el ama, que he de salir en busca de ese cobarde caballero que espera a las sombras de la noche para atacar y no ser visto en vez de dar la cara como yo, un valiente caballero.

Y Sancho ayudándole a levantar contestó:
- Vuestra merced, pero si no hay tal caballero, además es completamente de día.
- Amigo Sancho, no ha de ser así, mi sabiduría me dice y es así verdad, que ese cobarde caballero sigue ahí. Pero tranquilo, lo que vosotros no veis lo veo con suma claridad. Ese cobarde caballero se hace invisible a la luz del día, vigilándolos para después atacarnos en las sombras de la noche.

En esto, don quijote y Sancho habían salido al patio. El ama al ir otra vez donde les había dejado y no verles, también salió al patio y ésta se situó detrás de Don Quijote. Sancho que había escuchado a éste atentísimamente no se dio cuenta.

-Paréceme, don Quijote que lo que usted dice -dijo el ama- es incierto, falso e imaginario, pues una persona no puede volverse invisible.

Admirado quedó don Quijote al haber oído tal cosa, pero éste reaccionó rápido.

- Cállese ama, que ese cobarde puede estar escuchando sus blasfemias e ir a atacarla a usted primero.
- Paréceme de nuevo que las blasfemias van dirigidas a usted.

Apenas hubo oído esto, don Quijote salió corriendo costosamente hacia el pozo, donde imaginaba al cobarde caballero en el borde desafiándole.
Sancho que hasta entonces no había dicho nada, al ver la situación replicó:

- Vuestra merced, ese pozo es muy profundo y tal caballero como hemos dicho el ama y yo no existe.

Dolido quedó don Quijote pues, al no existir dicho caballero, cayó al pozo. Afortunadamente, el pozo no era tan profundo y pudieron sacarle el ama y Sancho, con una maroma. La peor parada de esta historia fue la armadura que quedó aún más oxidada.

 


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El reencuentro con el caballero
Por María Angeles Laso. 3º ESO

Don Quijote volvía a casa, como el caballero de la Blanca Luna le había dicho. Tres meses llevaba en casa sin coger la lanza ni la armadura ni la espada, estaba ya desesperado, y decidió ir a su biblioteca a seguir leyendo sus novelas caballerescas. Al ver que no había ninguna, don Quijote se puso muy nervioso

- ¿Quién ha osado arrebatarme todos mis libros, esos que a mi me han enseñado tantas cosas?, juro que encontraré al culpable y desenvainaré mi espada y lo mataré porque robarme a mí, Don Quijote de la Mancha, es el peor delito jamás cometido.

Don Quijote empezó a preguntar a todo el mundo por sus libros y cayó en la cuenta que el cura y el ama tenían algo que ver y en un ataque de locura y nerviosismo desenvainó su espada y amenazó al cura.

- Os respeto mucho, señor cura pero lo que usted y el ama han hecho ha sido un insulto contra mi persona. Me habéis robado mi vida. Devolvédmelos inmediatamente o de lo contrario pagaréis las consecuencias.

El cura le dijo que los habían quemado y don Quijote se enfureció y se marchó de nuevo de su casa, pero antes recogió a Sancho en su casa.
Yendo los dos hombres por un camino se encontraron con el caballero de la Blanca Luna que dijo:

- ¿No os dije don Quijote que debíais permanecer en vuestra casa durante un año?
- No he podido cumplir mi promesa y por eso yo os reto. Y quien sea el vencedor de esta batalla decidirá el vencedor de esta batalla decidirá el destino del otro.

Los dos se ensañaron en una pelea pero como siempre Rocinante tropezó, pero con tan buena suerte que Don Quijote cayó encima del caballero tirándolo de su caballo

-He vencido -dijo don Quijote-. Ahora me toca decidir vuestro destino y os marcharéis de estos valles para siempre; no quiero volver a veros por aquí y yo seguiré mi cometido: salvar a todo caballero o dama que se encuentre en apuros.

Así, el caballero de la Blanca Luna, montó en su caballo y se marchó y Don Quijote iba muy feliz de haber ganado.

 


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