
Nº28. Noviembre-Diciembre. 2001. 
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Esta es una nueva sección en la que vamos
a inventar un cuento entre todos, contando con la creatividad y la imaginación
como herramienta de trabajo. De forma encadenada iremos aportando nuestro
granito de arena, siguiendo el hilo de lo que otros vayan creando. Sólo
hay que seguir las pautas que nos van marcando y, a partir de ahí,
continuar la historia como más nos guste.

Erase una vez

Maldición en el castillo
Por alumnos de 5º A del curso 2000-2001del Colegio Público Fernando de los Ríos de Torrelavega
Por los Pelos
Por Pablo
Daniel y Rosa al ver a Barrabás y a sus gansters se asustaron
y salieron corriendo, se pusieron tan nerviosos que casi no encuentran la
salida. Pero... sí, al final la encontraron, salieron por la puerta
rápidamente y Barrabás dijo:
- ¡Qué no escapen!.
Pero justo cuando un ganster les perseguía, cerraron la
puerta y el ganster quedó estampado contra ella. ¡Ah! Y no
nos olvidemos de Rufo el perro que encontraron en el camino. Él se
fue con los dos hermanos.

-!Venga, chicos! ¡A por ellos!
-¡Rosa, Corre!
En cuanto salieron de allí dijeron:
- Bueno, ahora hay que buscar a papá y a
mamá.
Decidieron ir juntos para no perderse. Tuvieron que hacerlo rápido,
antes de que sus padres se asustaran y llamaran a la policía o hicieran
alguna cosa así. Buscando, se encontraron a gente muy parecida, ellos
pensaban que sus padres estaban preocupadísimos. Durmieron en el
portal de una casa y por la mañana salieron corriendo rápidamente.
Como eran ricos todavía les quedaba un poco de dinero y se fueron
a un restaurante. Allí comieron sus platos favoritos y de postre
encargaron hacer un pastel de 53 pisos (bueno esto lo encargó Daniel).
Cuando Rosa se enteró de que Daniel había gastado el último
dinero que les quedaba dijo:
- ¡Qué dices? ¡Que has gastado
nuestro último dinero en un pastel de 53 pisos!
Daniel se quedó asustado y dijo:
- ¡Es de chocolate! del que te gusta,
y revolucionaron el restaurante. Por supuesto, no iban a dejar tirado allí
aquel pastel, comieron hasta reventar. Enton ces sus padres les
encontraron y les dijeron que dónde habían estado. Ellos contestaron
que habían estado en el país divertido. Sus padres no se creyeron
nada y también preguntaron por el perro, los niños respondieron
que lo habían encontrado en su viaje. Los niños contentos
de haber encontrado a sus padres, y sus padres contentos de haber encontrado
a sus hijos.
Fin


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La entrada de los gansters
Por Eva
Rápidamente aparecieron 1.000 gansters, no 1.000 sino 5.000 gansters.
Daniel y Rosa se quedaron con la boca abierta, Rufo empezó a ladrar.
Daniel se subió en Rufo e intentó escapar, pero fue inútil,
porque le cogió uno de la camisa, que llevaba una araña verde
y le tiró hacia donde estaba Rosa.
A Rufo se lo llevó Barrabás a un cuarto gigante que estaba
a oscuras, con los demás perros que habían pasado por allí.
Rosa y Daniel pensaron y pensaron pero no se les ocurrió nada.
De repente Daniel se acordó de que tenía dinero en el bolsillo,
lo juntaron rápidamente y se dirigieron hacia Barrabás, pero
los gansters no les dejaron, así que Daniel le pegó un puñetazo
a un ganster, entonces empezaron a luchar pero Daniel y Rosa por más
que lo intentaban .... ¡no acababan con ellos!
De pronto se abrió la puerta por la que los gansters habían
metido a Rufo. ¡Era Rufo!. Rufo acabó
con todos los que pudo, pero aún quedaban 2.500 gansters; Rufo
se dirigió hacia las cortinas amarillas que había encima
de la puerta, saltó y se agarró fuerte, con la mala suerte
de que las cortinas se rompieron y... ¡cayeron
sobre los gansters!.Ya sólo quedaban 2.000, Barrabás
les chillaba para que les atacaran, pero no le hacían caso.
Daniel y Rosa fueron donde Rufo a darle la enhorabuena, pero sin que
se diesen cuenta, los gansters se acercaban por detrás. Rosa se dio
la vuelta y saltó por encima de los gansters y al intentar cogerla
se dieron unos con otros en la cabeza, en las rodillas e incluso en el culo.
Daniel no hacía más que reírse. Sólo quedaban
1.500 gansters.
Daniel cogió unas monedas y las lanzó al aire.Todos los
gansters se lanzaron a por ellas. Entonces Daniel, Rosa y Rufo les pegaron
una paliza. Sólo quedaban 1.000.
Rosa empezó a preparar pasteles, ¡preparó 1.000 pasteles!,
y los puso en una mesa. Rápidamente todos los gansters fueron directos
hacia ellos, pero... ¡ era una trampa!.
No quedaban gansters.
Daniel, Rosa y Rufo se fueron escaleras abajo pero... ¡estaba
Barrabás!. Daniel se pegó un susto terrible. Barrabás
se acercaba a ellos cada vez más, más y más. Rufo saltó
encima suyo y le agarró de los calzoncillos, tiró y el pantalón
se rompió; entonces Rufo vio que se rendía, le pegó
un mordisco en el culo y entonces ellos aprovecharon para irse.
Si quieres salir vete a ..............
María
Y si no quédate donde estás .


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Las dos puertas
Por María
Al terminar con los gánsters Rosa y Daniel se dieron cuenta de
que a Rufo le habían arañado en una pata, le cogieron y se
lo llevaron hasta la puerta del mundo divertido y entonces Rufo empezó
a ladrar.
Rosa vio una rata, la cogió y la tapó con su abrigo
y se dispuso a abrir la puerta pero la puerta no se abría.
Daniel dejó a Rufo en el suelo y empezó a gritar y a golpear
la puerta, Rosa le tranquilizó y se sentaron en el suelo, mientras
hablaban, la rata saltó de los brazos de Rosa y echó a correr.
Daniel le dijo a Rosa que se quedara con Rufo. Rosa le obedeció.
Siguió a la rata hasta que se metió en un agujero, esperó
un rato hasta que salió con un gran manojo de llaves. Daniel le cogió
y fue donde Rosa gritando ¡Lo encontré,
lo encontré! Rosa y Daniel empezaron a saltar pero Rosa
dice:
- ¿Qué llave es?
- Lo comprobaremos.
Metieron una, ¡nada! otra, igual. Así hasta que se cansaron.
Se sentaron y dijo Daniel:
- Es imposible, nunca saldremos, nos quedaremos
para siempre.
Entonces Rosa se fijó en una llave reluciente de color amarillo chillón
y dijo:
- Con esa no hemos probado.
Daniel se levantó, la metió en la cerradura, empujó
y nada, la puerta no se abría.
Rosa empezó a llorar y Rufo se levantó y empezó a saltar
y a ladrar al lado de la puerta. Rosa le decía que ella también
quería salir y dijo Daniel:
- No, Rosa, yo creo que nos quiere decir algo,
como que sí podremos salir por algún sitio; igual si abrimos
ese candado pero ¿con qué lo abrimos?.
- Tengo pinzas en el pelo.
- No tonta, con la llave pequeña del manojo, Rosa tráeme el
manojo, por favor.
- Ten.
- Gracias.
- Anda, se ha abierto bien. Vamos ¡qué pasillo tan largo!
- ¡Oh! No, otra puerta.
- Pero Rosa, ven, esta se abre
sin llaves.
- ¡ Papá¡ ¡mamá!
- ¡Rosa! ¡Daniel! ¡Rufo!
- Mira, mamá, una rata ¿podemos quedárnosla?.
- Pero, ¿cómo se llama?
- Adi, quiero que se llame Adi. Papá ponle algo a Rufo en la pata.
Mamá, no te lo podrás creer, hemos luchado con los gansters,
como con 5.000 gansters, ha sido guay.
- Niños, ¿a que no sabéis que os he alquilado una peli
en la que dos niños luchan contra unos gansters?
- ¡Oh, no!.
Fin

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