Nº38. Abril. 2003.


Tribuna Libre

El lugar para vuestras opiniones personales es Tribuna Libre.
Aquí podéis opinar de todo aquello que os interese, bien porque esté de actualidad o bien porque creáis que merece la pena ser comentado.

¿Es el fin de los libros?
Y los sueños, sueños son
Bebés a la carta
Juegos Peligrosos
Al fondo, todo recto: Universidad
La leche, fuente de debate en Cantabria
Torrelavega, una ciudad en obras
La amistad
El ser humano, animal tecnológico
El coche perfecto


 

 

 

 

 

 

 


¿Es el fin de los libros?
Por Víctor Muñoz Berti, alumno de 4º ESO del Colegio Puente III de El Astillero.

No se lee lo suficiente, algo evidente para este alumno que se plantea el porqué de esta situación y que nos recuerda que el fin de los libros llegará si nosotros lo queremos. Lee y reflexiona sobre este tema.

Entre presiones subacuáticas, sujetos elípticos, guisantes verdes rugosos, mitos griegos, funciones,... ¿Hay sitio para más libros?

La respuesta es otra pregunta: ¿se tiene la suficiente afición a la lectura como para seguir rodeado de libros? Y ésta es más difícil de responder. Porque parece que la afición a la lectura se está perdiendo en esta sociedad. Que no se lee lo suficiente es un hecho ya confirmado.

Como muestra, un botón:
-¿Cuál es el último libro que habéis leído?
(murmullos variados. Se oyen cosas como 'yo no leo nada', o '¿cuál es el último que leímos en clase?')
-¿No leéis en casa?
(Todos al unísono)
-¡No!
Así andan las cosas. ¿Quién se ha leído El Quijote a estas edades? Ni el que escribe, que va por la tercera lectura de El Señor de los Anillos. Y así podríamos continuar con una lista interminable de libros. Porque además, falta calidad en lo que se lee. Libros, no lo bastante buenos en general (por ser correctos), impuestos como parte de las clases de lengua castellana, y aun así no se hace lo que yo llamaría LEER; es una obligación, y no se hace sino de mala gana, muy de vez en cuando (cuando HAY que leer). Ahí se acaba todo, en muchos casos.

En cuanto a las causas: falta de una educación que favorezca la lectura, vagueza extrema, odios poco justificados por todo lo que tenga letras... Todo junto provoca esta falta de libros en las estanterías de niños y jóvenes. ¿Influye también la inundación de tecnología?. También, por qué no. Estas máquinas (casi diabólicas diría yo) nos apartan de todo lo demás, nos absorben, nos aíslan de todo mientras las usamos e incluso atentan contra el futuro de los libros, tras haber hecho su aparición los libros electrónicos, burdas copias de los libros en papel. Pero no podrán simular el olor y el tacto de un libro (¿o si?). Si dejáramos un poco toda esta tecnología inútil a un lado, puede que encontráramos más tiempo para coger un libro por gusto.

Pero siempre hay cosas que favorecen la lectura de determinados ejemplares. La llegada al cine de El Señor de los Anillos, arriba mencionado ha supuesto un incremento enorme de la lectura de la obra maestra de J. R. R. Tolkien en todo el mundo. Y algo parecido pasó con Harry Potter, un auténtico bombazo a nivel internacional. Pero son solo unos pocos casos, por desgracia.

Y, para terminar, daremos la respuesta a la pregunta que preside este artículo: este será el fin si así lo queremos. Que cada uno saque sus conclusiones.

 

 

 

Y los sueños, sueños son
Por Rebeca Amieva de la Vega., alumna del IES Valle del Saja de Cabezón de la Sal.

¿Dejan los adultos de soñar? ¿Por qué dejamos de soñar despiertos? Esta alumna reflexiona sobre lo que supone ir perdiendo los sueños.

Llevo un rato pensando si alguna vez me había dado cuenta de lo importante que es soñar, y ahora pienso que al ir pasando el tiempo e ir creciendo, los sueños son más escasos. No me refiero a los sueños que tenemos cuando dormimos, que surgen de manera "involuntaria", sino de aquellos sueños en los que piensas cuando estás despierto, caminando, charlando..., cualquier momento es bueno para soñar.

No creo que sólo en mi mente sean más escasos ( aunque ahora están volviendo a resurgir), sino que la gente ya no quiere soñar. Los adultos se pasan la vida trabajando, agobiados con una hipoteca que pagar. Los niños pidiéndole a los padres que jueguen con ellos, pero pocas veces lo hacen. Y ahí está la respuesta. Los niños son los únicos que sueñan.

Todo lo que quieren se lo imaginan como en un cuento en el que ellos son los protagonistas. Pero como casi todo hoy en día, es sustituido por una videoconsola, un ordenador, etc, que están muy bien, pero también hay que dejar volar la imaginación.
Así, los convertimos en pequeñajos sin aficiones ni imaginación y, lo que es peor, no sueñan. Atrofiamos sus mentes.

Pero no todo el mundo puede permitirse tener una videoconsola o un ordenador, y a éstos sólo les queda soñar. Tal vez sueñen con tener una manta para poder dormir caliente, un beso en su mejilla de un alma compasiva, de su amor o de su madre.

Espero que la gente reflexione porque, si hoy la gente es como es, es por no soñar despierto y ¡¡se consideran mejores por no hacerlo!!.

Ojalá, a todos los que leáis esto, os queden muchos sueños por cumplir.

 

 

 


Bebés a la carta
Por Laura Alvarez, Beatriz Ortego y Esther Ceballos, alumnas de 1º de Bachiller del Colegio La Paz de Torrelavega.

La investigación científica llevada a cabo en los laboratorios hará posible la satisfacción del capricho de los padres en la elección de sus hijos, además de poder evitar enfermedades prematuras antes de que se produzcan. Pero, evidentemente, todo ello acarrea un debate moral y va en contra de las leyes de la Naturaleza...

Antes era la naturaleza la que se encargaba de elegir si seríamos agraciados con un niño o una niña. Ahora, tendremos la posibilidad de elegir a nuestros hijos por encargo.
En un principio se investigó esta posibilidad para poder evitar enfermedades hereditarias, como la hemofilia, que se transmite de las madres a los hijos varones.

Sin embargo, en algunos países ésta práctica se está llevando a cabo sin que intervengan razones médicas de por medio, sino tan sólo por el puro antojo de incorporar a la familia un hijo de uno u otro sexo. Ahora bien, el hecho de que en ciertos países se permita esto puede acarrear serias repercusiones. Pensemos por ejemplo en el caso de China, en donde tener una niña se considera una desgracia para la familia. Si se pudiese elegir aquí el sexo del bebé ¿quién elegiría tener una niña? Todo el mundo tendría varones y a la larga se crearía un desequilibrio demográfico.

Es cierto que el progreso no se puede detener pero... ¿Qué hay de las consecuencias? Si hemos subsistido millones de años dejando simplemente a la naturaleza elegir ¿por qué cambiarlo ahora? Sí, es cierto que algunos pueden alegar que la ciencia ha logrado, por ejemplo, alargar la esperanza de vida, pero no olvidemos que también ha sido la ciencia la que ha creado algunas de las enfermedades más mortíferas que existen y armas cuyo objetivo no es más que el de destruir la vida.

Quebrantar este azar natural constituye, además, el paso previo de una aberrante aceptación del aborto indiscriminado, siempre que el sexo del niño no concuerde con las preferencias o gustos de los padres. ¿Elegir el sexo de nuestros hijos no es, en cierto modo, una discriminación? ¿Es correcto progresar en el estudio de las enfermedades que desafían los remedios convencionales de la medicina a costa de aniquilar una esperanza de vida? Porque no olvidemos que esos embriones son seres vivos, humanos en potencia.
Aun así hay que pensar si negar este derecho y condenar al niño a padecer la enfermedad, por un lado, o a no ser aceptado en su familia, por otro, es lo más correcto.

 

Las fotografías proceden de estas páginas web:

http://www.galapagospark.org/images/png/micro01.jpg
http://iibce.edu.uy/2000-07/salud_genoma_story.jpg

 

Juegos Peligrosos
Por Laura Alvarez, Beatriz Ortego y Esther Ceballos, alumnas de 1º de Bachiller del Colegio La Paz de Torrelavega.

Los juegos de rol son un tipo de actividad rechazada y censurada por la sociedad, debido a su poco conocimiento sobre el tema. En el artículo se debaten los puntos clave que se suelen relacionar a la hora de atribuir el adjetivo de "peligroso" a dicha forma de entretenimiento.

Normalmente, cuando mencionamos juegos de rol, nos viene a la mente un grupo de adolescentes encerrados en una habitación, en torno a una mesa, con un gran tablero y dados en mano, llevando a cabo un misterioso ritual del cual desconocemos su funcionamiento. Cada uno interpreta un personaje sobrenatural y dotado de poderes inimaginables, que sólo él mismo domina.

Son muchos los misterios y mitos que rodean a los juegos de rol y, ciertamente, se fundan básicamente en el desconocimiento de la sociedad sobre este tema. Además, al ser practicados por grupos de amigos, núcleos cerrados en lugares privados, favorece que no se tenga un conocimiento exacto y real de en lo que verdaderamente consisten.
Todo aquello que es desconocido suele ser signo de desconfianza o temor para las personas, y esto es lo que ocurre con los juegos de rol. Tanto es así, que se cree que esto es algo más que un juego, donde la persona se involucra dentro del personaje de tal modo, que son sólo uno, siendo imposible distinguir quien es la persona y quien es el personaje. Pero esto no es todo, sino que convirtiéndose el jugador en el carácter al que interpreta, hereda también los poderes mágicos de aquél y todos las características adyacentes a él que sean necesarias para poder desarrollar "el juego".

Por otra parte, existen acusaciones más graves que han de tenerse más en cuenta, y es que se acusa a los juegos de rol de ensalzar la violencia, debido a las tramas y conflictos que presentan, y a que ayudan a desarrollar comportamientos obsesivos en los jugadores, incluso pueden desembocar en el suicidio. Y no solamente en el suicidio, pues conocemos casos en los que se han cometido asesinatos, como aquel joven que mató a su familia con una katana, creyendo ser el personaje de su videojuego favorito, el Final Fantasy.

Muchos comentarios se han hecho a cerca de esto y se ha abierto un gran debate en la sociedad en consecuencia. Debido a ello, el Centro para el Control de Enfermedades, el Departamento de Sociología y la Universidad Albert Einstein han realizado estudios para demostrar si los juegos de rol pueden tener algo que ver con el desarrollo de estas patologías en la persona, y hasta ahora, no se ha encontrado ninguna relación concreta.

Los juegos de rol están basados en la literatura y en la historia, eso sí, ilustrados con un poco de imaginación, la que hace falta para poder llevar a cabo el juego, porque sino no resultaría tan entretenido. La violencia es algo preexistente a nosotros, no viene caracterizado por un simple juego. Lo que dicho juego desarrolla es un conflicto, en el que ciertas personas aprenden a base de resolverlo. No hay ganadores ni perdedores, es un trabajo en equipo.
No es correcto caracterizar a ningún jugador de obsesivo, siendo posible desarrollar obsesión por cualquier otro tipo de actividad, objeto o persona, por lo que este argumento tampoco es válido.

Seamos sinceros, no existen argumentos fundados para desestimar a este tipo de pasatiempo. El simple hecho de que no lo conozcamos no nos da derecho a rechazarlo. De hecho, existen muchos adeptos a los juegos de rol y cada vez hay más, incluso la edad de inicio en el rol aumenta cada vez más... Por algo será.

 

Las fotografías han sido obtenidas de las páginas:

http://www.magisnet.com/upload/6(16).jpg
http://www.lan-z.net/reviews/img/265/tools.jpg

 

 

 

Al fondo, todo recto: Universidad
Por Gema Sánchez y Laura Lavín, alumnas de 1º de Bachiller de Ciencias del Colegio La Paz de Torrelavega.

¡Por fin llegó el momento! Estamos acabando Bachillerato a trancas y barrancas y podremos despedirnos para siempre de la castaña de historia para empezar a estudiar algo que realmente nos guste.

No es inusual que en nuestra ciudad existan tres facultades de la materia que nos interesa, pero a causa del distrito compartido, en dos de ellas si no sacas un 12,34 en Selectividad no habrá manera de que la media de tus notas sea suficiente para conseguir tan ansiada plaza, y la restante es una Universidad privada que cobra dos millones al año más la matrícula, y eso si no suspendes nunca ni la hora libre. Como quiera que no tenemos pensado acabar la carrera en los cinco años de rigor...¿Cuánto tiempo vamos a tener que trabajar para pagar lo que te has gastado en la facultad?¿No es bastante una hipoteca en la vida?. Así que agarramos nuestra guía del estudiante preuniversitario y observamos con horror que la facultad pública más cercana donde podemos hacer realidad nuestra vocación se encuentra en los alrededores de Honolulu. Entonces llega el momento de plantearnos levantar el vuelo y emigrar del cálido hogar familiar, donde una madre nos cuida y mima, y donde no tenemos que preocuparnos por la colada, la comida o los botones descosidos, y donde las tremendas gripes que agarramos cada año son curadas con mucha leche con miel y cuidados amorosos.

¡¡¡SE ACABÓ LO QUE SE DABA!!!. Te has hecho mayor de golpe y porrazo y no te gusta... Una vez asumido por la familia que te largas, llega el momento de decidir dónde vas a vivir en tu nueva ciudad. Como nadie (o casi nadie) tiene la pasta suficiente como para irse cinco años a vivir a un hotel de cinco estrellas, las opciones normalmente quedan reducidas a dos: residencia universitaria o piso de estudiantes. La elección deberá depender del carácter y habilidades del estudiante:
En cuanto a la residencia universitaria es lo ideal para familias que saben que su hijo moriría de desnutrición si tuviera que prepararse él mismo la comida. Su hijo es tan guarro que sólo cambiaría las sábanas por las del compañero del cuarto de al lado. Una sóla vez en la vida le encargaron poner la lavadora. Puso el programa caliente y metió toda la ropa junta, con lo que tiene la ropa interior de color rosita. Es tan salido que si no fuera porque hay horario de llegada no le conocería ni el portero de la residencia.

Por otra parte, el piso de los estudiantes es lo adecuado si el chaval es un cocinilla y se hace las pizzas usando sólo la masa ya cocinada y elaborando él el resto. Se cambia de pijama a diario y quema la ropa con la que ha hecho deporte porque no soporta el sudor. Le conocen todas las señoras en el mercado y distingue el pescado fresco del descongelado. Sabe distinguir la plancha de la batidora por su forma. Además, es el único de toda la familia que ha usado la licuadora...
Se cambia de calzoncillos dos veces al día por si le pasa algo y tiene que verle un médico. Sólo sale con una chica después de haber pedido permiso a sus padres y abuelos.

Vamos a imaginar que has tenido la suerte de encontrar plaza en la carrera que te gusta, y además tus padres te han permitido vivir en un piso con otros de similar edad a la tuya, deberás estar preparado para un mundo de nuevas experiencias y vivencias, donde sólo sobreviven los más fuertes; y donde sólo terminan la carrera los realmente tocados por la diosa Fortuna.
Normalmente, los padres no son partidarios de que su hijo adquiera la libertad tan de golpe, pero los precios de las residencias y la dificultad para encontrar plaza en una de ellas hacen que se inclinen por la opción del pisito compartido. Es más usual el caso del estudiante que, después de cinco años en primero de Empresariales, decide irse a un piso a ver si le cunde más y el director de la residencia deja de darle consejitos paternales. Sus padres, acceden encantados.
Lo que ocurre es que en este tipo de pisos, es tradicional que se celebre una fiesta salvaje que recuerde la época en que los romanos dominaban el mundo conocido. Normalmente, estas fiestas acaban siempre con uno (o varios) vecinos aporreando la puerta salvajemente y metiéndose con vuestra querida madre.

Los pisos que la gente alquila para estudiantes son de lo más variopinto y te puedes encontrar desde auténticos palacetes orientales decorados por una señora más hortera que Ágata Ruiz de La Prada, hasta cuchitriles en ruinas supuestamente amueblados que sólo contienen una silla robada de una terraza de verano y una cama en la que no es capaz de dormir ni un vagabundo.
Para evitar que una inspección de sanidad os obligue a desalojar el piso, se hace necesario establecer unos turnos de limpieza que, al menos, deberá ser semanal. Es muy habitual que alguno de los inquilinos invente múltiples disculpas para evitar tener que limpiar.