Nº29. Enero-Febrero. 2002.

 


 

Trabajos:

Relatos
Los Tres Príncipes Por Eugenio Moreno
Leer y escribir Por Tamara Madariaga Saínz
La Guerra Civil contada por mi abuelo II Por Joaquín Agudo
Te recuerdo Por Marina Revuelta
Un futuro mejor Por Daniel Delgado Huerga

Poemas
Tu vida Por Sara Eva Casal Ordás
Amar es... Por Sara Eva Casal Ordás
Por envidia avanza el tiempo Por Vanessa Calderón Gómez


 

 

 

Los Tres Príncipes
Por Eugenio Moreno, alumno de 2º de Bachillerato del IES José Zapatero Domínguez de Castro Urdiales.

-"¡Oh! Rey Schahriar, poderoso señor del mundo, vuestra esclava os contará en esta noche un cuento, en el que narra como un rey eligió entre sus tres hijos como su sucesor y de cómo la sabiduría renace en las situaciones desesperadas. Espero que os complazca tanto como los cuentos que durante cuatrocientos trece días os he contado a vos".

-"Scherezade, tus cuentos han sido de buen provecho para mí y espero que este también lo sea, cuéntame entonces."

-"Amado señor, el cuento trata de un antiguo rey poderoso. Este era amo y señor de un reino resplandeciente con unos muros blancos como la nieve, los edificios eran como templos dedicados al Dios más hermoso; pero no destacaba más que el paisaje, uniéndose a este tal como un árbol al bosque. El palacio sobresalía no sólo en su altura, que semejaba a la de un gigante y su fortaleza a la de un Titán. Su belleza sólo era comparable con nuestro Dios ¡Ensalzado sea!.

Este poderoso rey tenía tres hijos, semejantes a la Luna llena, pues era un rey muy bello (aún para su edad). Sus tres hijos eran, aunque del mismo padre, de madres distintas y todas ellas aún más bellas que un plenilunio sin nubes y ensalzadas por las estrellas. El primer hijo se llamaba Sharam, tenía veinticinco años y era tan diestro con la espada, que ni el mejor guerrero del reino le podía hacer sombra, además de ser diestro con otras armas. Siempre llevaba puesta una armadura de acero con ribetes dorados y tan dura era como el diamante. El segundo hijo se llamaba Alid, de veinticuatro años, era el más fuerte no sólo de sus hermanos, sino de todo el reino. Nadie en todo el reino sabía utilizar sus puños y sus piernas como él en la lucha y cuando golpeaba era como si las olas golpearan las rocas. Llevaba una armadura de cuero endurecido, pues necesitaba de su agilidad y no le gustaban más armas que sus puños, pues no se fiaba de ninguna. Su tercer hijo se llamaba Ashoj y él era fuerte en sabiduría y su inteligencia era admirada por todo el reino. Aunque tenía veintitrés años, su edad mental era como la de un sabio erudito, además de ser un gran estratega.

Los tres príncipes estaban siempre peleándose pues su padre, iba a designar prontamente su sucesor. El rey, en su máxima y pura sabiduría, decidió que la mejor manera de terminar con esas peleas era sabiendo quien era el más apto de los tres, por lo que les encomendó una misión a cada uno, en la que deberían realizar un viaje a un lugar desconocido y traer de allí un objeto especial, y una vez finalizada la misión quedar en una pequeña choza a tres kilómetros del reino.

Sharam tenía que ir a Occidente, Alid al Norte, y Ashoj a Oriente.

Sharam, que viajaba por el desconocido Occidente, se encontró con una extraña estructura. Cuando se acercó más, observó un gigantesco laberinto. Aunque no tuviera la inteligencia de su hermano pequeño, sí que entendía que si entraba en el laberinto se perdería, por lo que sacó un ovillo de cuerda, que casualmente tenía, y ató un extremo a una palmera y entró. No con poco esfuerzo llegó a una habitación que tenía un cofre en el centro. El cofre parecía muy robusto, pero con un certero mandoble, abrió el cofre, pero en consecuencia rompió la espada por el fuertísimo golpe. Al mirar su interior, se quedó maravillado al ver una espada, en cuyo filo se podía observar unas runas grabadas. Parecía una espada simple con un mango de roble, pero el brillo de su filo, alentaba a un guerrero en la guerra, un brillo que hechizó a Sharam, que al cogerla, sintió un hormigueo en el brazo. Al instante comprendió que era una espada mágica. Así salió y fue al punto de encuentro.

Alid que viajaba por el Norte, llegó a una especie de castillo que por lo que podía observar, llevaba ya mucho tiempo destruido. Alid entró y vio un gran salón con un trono en el centro. Pero lo más interesante, era que en el trono había un esqueleto totalmente descarnado, supuestamente muerto hace muchos siglos. En sus huesudas manos tenía un artefacto extraño alargado con unas lentes de cristal en cada extremo. Al quitarle el objeto, por arte de magia, se levantó el esqueleto y atacó a Alid. Este con gran fuerza y destreza, le dio un fortísimo golpe, desmontando al esqueleto. Al observar el objeto, Alid se sorprendió de verlo todo más cerca, como si él estuviera en ese lugar. Así salió y fue al punto de encuentro.

Ashoj, que viajaba por el Este, encontró una gran ciudad en ruinas situada entre dos grandes ríos. Al entrar en la ciudad, se encontró con un palacio derruido. Al introducirse en el palacio, vio una gran sala en la que destacaba un paquete, que al abrirlo era una alfombra. Maravillado se quedó al ver a la alfombra flotar en el aire. Además, el paquete tenía un antiguo libro que contenía una especie de inventario en una extraña lengua, que gracias a la sabiduría e inteligencia de Ashoj fue descifrado. Se trataba de todas las órdenes necesarias para manejar lo que parecía una alfombra mágica. Así salió y fue al punto de encuentro.

Al llegar los tres hermanos al punto de encuentro y en el día señalado, se encontraron con que su padre no estaba y se extrañaron. Para ver lo que en el reino ocurría, Alid observó con su objeto que su reino estaba siendo atacado. Sin momento casi para reaccionar, los tres hermanos montaron en la alfombra mágica de Alid y se dirigieron hacia allí. Cuando llegaron, la gigantesca puerta de roble que guardaba la puerta principal del reino les impedía el paso. Entonces Sharam, con su espada mágica destruyó la enorme puerta.

Entre los tres y junto con lo poco que quedaba de su desorganizado ejército, contraatacaron al enemigo, haciéndoles retroceder y venciéndolos finalmente. Encontraron a su padre encerrado en una celda y lo rescataron.

Así pues, su padre en eterno agradecimiento les dijo:
-"Los tres reinareis. Tú, Sharam gobernarás con tu diestra y con tus armas, en defensa de tu país. Tú, Alid gobernarás con tu fortaleza y tu espíritu a los pies de tu gran Dios (¡ensalzado sea!), Velando por la fortaleza de nuestra amada religión y de que no sea manchada por los infieles. Y tú, Ashoj gobernarás con tu infinita sabiduría y serás el rey de la enseñanza y del intelecto del pueblo".

Al final el pueblo fue gobernado por tres reyes, cada uno con lo mejor que sabía hacer, y el reino creció fuerte y sano, convertiéndose en un reino floreciente, dándonos a demostrar que sólo luchando unidos se consiguen los objetivos deseados.



 

 


Leer y escribir
Por Tamara Madariaga Saínz de 4º de Secundaria del IES Santa Cruz de Castañeda.

Hace mucho tiempo había un pueblo en el que nadie sabía leer ni escribir. Un día llegó una chica en busca de un libro que le habían dicho que sólo lo encontraría en ese lugar, en la librería, pero que tuviese cuidado ya que se podría llevar alguna sorpresa. El libro aquel era muy importante, ya que lo escribió su padre que había fallecido. Pero lo que ella no sabía era que esas personas no sabían leer ni escribir. Lo mismo le pasó al hombre que puso la librería, al que el alcalde ordenó que cerrase la librería, ya que una librería allí abierta era una ofensa para los ciudadanos.

Entonces cuando la chica llegó y se puso a buscar la librería se encontró con una persona y ella le preguntó dónde esta la librería, y le dijeron que la única que había estaba cerrada ya que lo mandó el alcalde. Ella preguntó el porqué y la dijeron que como nadie sabía leer ni escribir el alcalde ordenó cerrarla. Ella se quedó asombrada ya que para ella era como un hobby.

Entonces decidió ir a donde el alcalde para que le concediese el permiso de poder enseñar a sus ciudadanos a leer y escribir. El alcalde no se opuso ya que le parecía buena la idea y así de paso aprendía él también. Entonces inmediatamente reunieron al pueblo en la plaza y les dieron la noticia de que aprenderían a leer y a escribir. Hicieron pequeños grupos, ya que al ser tanta gente no podía con todos a la vez.

Estuvo muchísimo tiempo en aquel pueblo ya que el reto y la promesa que se hizo era muy difícil, pero ella nunca perdió la esperanza. Después de mucho tiempo ella consiguió que todo el mundo pudiera leer y escribir correctamente. Finalmente como premio y recompensa el alcalde y el pueblo decidieron regalarle aquel libro que era para ella tan especial, por el esfuerzo y valor que tuvo.

Ella antes de marcharse les dijo que jamás dejasen de leer y escribir ya que es lo más bonito e interesante que podía haber en el mundo.

 

 

 

La Guerra Civil contada por mi abuelo II
Por Joaquín Agudo de 1º de Bachillerato del IES Santa Cruz de Castañeda

A mi abuelo la guerra le pilló siendo un niño, pero él se acuerda perfectamente de muchos sucesos. Según mi abuelo, en su pueblo, Abionzo de Villacarriedo, la Guerra Civil fue muy cruel porque mucha gente del mismo pueblo, amigos de siempre, dejaron de hablarse y, lo que es peor, algunos del pueblo denunciaron a otros. En un caso, un hombre denunció a su primo, que fue fusilado por este hecho. Esto sucedió en el pueblo de Villacarriedo.
Un joven de 23 años, que había estado luchando en el bando de los republicanos (rojos), por miedo a perder la vida, se refugió en su casa para no ir a la guerra. Esto llegó a oídos de su primo que también era rojo, éste denunció al anterior, que posteriormente fue fusilado por no ir a luchar.

Mi bisabuelo luchó en diversos frentes con los republicanos, sin ser herido en ningún caso. También ayudó haciendo refugios para la gente del pueblo. Un día, un hombre del pueblo le dijo que si volvía a la guerra, lo iban a matar, porque había gente de la zona que lo tenía envidia, por los bienes que mi bisabuelo tenia, gracias a que había sido indiano. Entonces mi bisabuelo, con miedo a que le matasen, se fue al monte para esconderse. Allí estuvo durante seis largos meses. De vez en cuando bajaba al pueblo para coger comida y alguna arma.

Durante estos seis meses, mi bisabuelo y sus tres hijos, entre ellos mi abuelo, que era el mayor con 8 años, se las ingeniaron como pudieron para sacar adelante la casa y poder comer. Pero los republicanos, al percatarse de que mi bisabuelo ya no iba a luchar (fue denunciado) fueron a su casa a buscarlo, pero al ver que no estaba, cogieron prisioneros a su esposa y a sus hijos para obligarlos a decir dónde estaba mi bisabuelo.

Mi abuelo, su madre y sus dos hermanas, fueron llevados a la cárcel de Reinosa como presos. Para obligar a la madre de mi abuelo a decir donde estaba su esposo, cogieron a su hija pequeña amenazándola con tirarla al río Ebro, pero mi abuela no dijo nada y al final, los republicanos, no llevaron a cabo su amenaza. Estuvieron una semana en la cárcel, siendo después liberados.

 

 

 

Te Recuerdo
Por Marina Revuelta de 4º de ESO del IES Valle de Piélagos de Renedo.

"Cuando era pequeña quería ser mayor, ahora que soy mayor, quiero ser pequeña".

Esta frase ha marcado mi vida. La primera vez que se la oí decir a alguien, me impactó tanto que siempre he intentado disfrutar para nunca caer en ese error tan común que es el de la vida

Aún sabiendo esto, cuando éramos pequeños, Pau y yo queríamos ser mayores, lo deseábamos, no sé por qué, pero era así. Ahora que hemos crecido, que Pau ha muerto, desearía ser pequeña para volverlo a ver.

Tampoco sé por qué Pau fue mi amigo siempre, quizás fue porque era especial, porque sus ojos brillaban de una forma tan distinta, porque era dulce, amable o simplemente porque me quería.

Siempre que podíamos íbamos a un bosque que había muy cerca de donde vivíamos para ver las estrellas, algo que nos apasionaba a los dos.

Desde entonces decidimos dedicarnos a las estrellas, aunque nuestro mayor deseo se nos ocurrió una noche de verano viendo a las estrellas, pero jamás volvimos a acordarnos de él.

El deseo era conseguir un pedazo de estrella para bordar sobre él nuestros nombres con hilo de oro, y guardarlo siempre en recuerdo de nuestra amistad. Juntos, Pau y yo, vivimos experiencias muy importantes que jamás podré olvidar: Vivimos juntos el primer día de colegio, el primer suspenso, el primer beso, es decir, vivimos juntos la vida. Por eso ahora que Pau ha muerto, siento como si una parte de mi vida se hubiese ido con él.

Aún hoy me pregunto por qué la vida me habrá quitado lo que más quería, la juventud y con ella a Pau.

El día que murió Pau me dijo que él quería que al morir me encargara de enterrarlo con una bovina de hilo. El otro día, pensando, me acordé de nuestro deseo. Estaba tan disgustada por haber olvidado nuestro deseo, que fui al bosque para pedirle perdón.

Cuando llegué, todo seguía igual que siempre, aunque las estrellas brillaban más que nunca, y justo encima de donde estaba enterrado Pau, había una carta, la más bonita que jamás me habían escrito. En ella Pau me contaba que ya había cumplido nuestro deseo, que me estaba esperando, pero que no tuviese prisa en llegar, que disfrutara de la vida.

Gracias a Pau he disfrutado muchísimo de la vida y ahora no me importa irme de aquí para volver a verlo.

Espero que entendáis que yo ya he disfrutado mucho de la vida y que ahora quiero seguir disfrutando, aunque ya no sea de la vida, sino de Pau.

 

 

 

Un futuro mejor
Por Daniel Delgado Huerga de 4º de ESO del Valle de Piélagos de Renedo.

Año 3012. La población humana se ha quedado casi sin recursos naturales. El sol se ha desvanecido por completo. Ya sólo nos proporcionan luz y calor unos satélites colocados estratégicamente en la atmósfera terrestre.

Apenas tenemos agua. Estamos deshidratados, lo único que nos mantiene frescos y sin sed son unas píldoras con unas proteínas especiales que nos aportan hidro-energía. Si, ya sé que es un poco difícil de asimilar para una mente poco avanzada como la vuestra, pero las cosas aquí son así.

Los únicos que pueden disfrutar de agua natural son las personas más privilegiadas económicamente, como los dueños de los más importantes bancos de aire, los políticos y las personas de la nobleza. Para conseguir agua fresca y dulce, se tienen que realizar unos grandes y caros procesos de filtración para separar la sal del agua, ya que, en este tiempo, sólo se puede encontrar agua salada de los mares que, por cierto, cada vez queda menos de ellos.

Bueno, esto es una introducción para que os hagáis a la idea de lo que es la vida en la tierra hoy en día.

Yo soy Robert Strannford, y vivo en Calastonia, una de las miles de islas que se están desprendiendo de España debido a la erosión de la tierra. La tierra cada vez desertiza más rápido, y cada vez es más difícil remediarlo.

Sí, ya se qué os estaréis preguntando: ¿Cómo una persona española tiene ese nombre extranjero? Pues porque hoy en día vivimos dominados por la influencia anglosajona ya que América es la mayor potencia industrial del planeta. De esto os quería hablar... Yo trabajo en el mundo de la política, pero no estoy metido del todo en ello, sólo acuden a mí cuando necesitan mi ayuda. Soy algo así como un "arregla problemas gubernamental".

También trabajo como cajero en una Pildor-Shop, una tienda de píldoras alimenticias; bueno, claro, se me olvidó contaros que la reserva animal y vegetal se ha extinguido por completo y sólo nos alimentamos de unas pastillas con vitaminas y sustancias energéticas. En fin... continúo con mi historia.

Mis jefes sólo acuden a mí cuando es estrictamente necesario. En la mañana del diecisiete de febrero de hace siete años, yo estaba trabajando como cualquier día cuando me llamaron a la tele-pantalla, era mi jefe, el señor Johnson Dallas, presidente de España, dijo que necesitaba mi ayuda para un caso importantísimo y que debía ir inmediatamente a la capital española, Barcelona. Sí, ya sé que esto tampoco lo sabían: Barcelona.

Fui directamente al aeropuerto espacial para coger la nave que primero despegara con destino a Barcelona.
Cuando llegué a "La Casa Grande", Johnson estaba allí esperándome con todos los Ministros de Asuntos Exteriores, lo cual me hizo pensar que se trataba de algo gordo.

- ¿Qué se traerán entre manos? -pensé-.

Nos saludamos cordialmente y nos dirigimos a la sala de conferencias. Johnson comenzó su intervención:

- Sr. Robert, siento haberle interrumpido en sus horas laborales, pero necesitamos su ayuda. Usted domina perfectamente el inglés y el japonés, ¿verdad?

- Por supuesto, en el mundo en que vivimos, o sabes inglés, o no tienes nada que hacer, sin embargo el japonés lo aprendí por pura diversión y parece que ahora me va a servir.

- Estupendo. Queremos que se infiltre en el gobierno estadounidense para...

- ¿Gobierno estadounidense? Pero...

- No me interrumpa. Sospechamos que el Gobierno estadounidense está tramando una anexión con Japón para unir sus poderes e imponer una dictadura en todo el mundo, lo cual ocasionaría la cuarta Guerra Mundial y acabaría con los escasos recursos naturales que nos quedan.

- ¡Oh, Dios mío! ¡pero... eso sería terrible! Sin duda éste es el trabajo más importante que me han asignado jamás.

- Destruiría la capa de ozono por completo, y los trabajos empleados en reconstruirla no habrían servido para nada. También contaminaría totalmente el aire, de manera que no podríamos respirar ni con la mascarilla de oxígeno, que es lo que nos ha hecho sobrevivir hasta ahora...sería un caos. ¡Qué digo un caos. Sería el fin del mundo!

- Sin duda, pero... ¿Cuál es exactamente mi trabajo en este embrollo?

- Preste mucha atención a mis explicaciones: el presidente japonés y el estadounidense firmarán el contrato de su anexión dentro de dos noches, en presencia de los medios de comunicación de todo el mundo. Ese contrato es nuestra perdición. Su trabajo consiste en lo siguiente: debe viajar a la capital japonesa y hacerse pasar por el intérprete de ambos presidentes. Llevará consigo un contrato falso que comprometerá a los presidentes a utilizar gran parte de su reserva económica para devolver la vida a la naturaleza; la naturaleza que tan mal hemos sabido aprovechar los seres humanos, y que ahora es casi inexistente.
Usted, justo antes del momento de la firma, deberá cambiar el contrato verdadero por el que nosotros le encomendamos, y así, los ingenuos presidentes, firmarán sin saber que están firmando su rendición; pero a la vez, estarán firmando la salvación del planeta.

- O sea, que no sólo está en juego el fin del mundo sino también la reconstrucción del planeta...

- Exacto. Partirá hacia Tokio mañana a las ocho en punto de la noche, y llegará allí a las nueve. Usted deberá cambiar el contrato antes de las nueve y media, hora acordada para la firma.

- Entendido.

Esperé un día hasta que llegó la hora de partir. Fue el peor día de mi vida. Pasé interminables horas pensando en la misión, y rezando para que todo saliera bien.
Eran las 19,55 y ya había llegado al aeropuerto espacial cuando oí que decían por megafonía:

- La aeronave hacia Tokio va a despegar. Estimados pasajeros entren por la puerta número 92.

Aceleré el paso y llegué a mi respectiva aeronave. Esperamos unos minutos y despegó. El vuelo duró una hora. Sí, ya sé que es extraño para vosotros que durara tan poco tiempo, pero se ha avanzado tanto tecnológicamente...

A las 21,05 bajé de mi aeronave. En la escalerilla me recibieron los guardaespaldas de los presidentes con todos los honores. Me acompañaron al dinámic-car y me llevaron a la plaza de Strokavich, donde los presidentes iban a firmar en público. Yo llevaba el contrato falso en mi maletín, estaba nervioso, nerviosísimo. La plaza estaba llena de gente, cámaras y reporteros de todo el mundo.

Nos bajamos del dinámic-car y nos dirigimos al escenario donde estaban subidos los dos presidentes esperando mi llegada. Allí entablé una corta conversación con ellos, me entregaron el documento elaborado por ellos y me explicaron que debía leer el documento en voz alta en varios idiomas antes de que ellos lo firmaran. Así lo hice.

Llegó la hora. El destino de la Tierra estaba en mis manos.

Abrí mi maletín y en un momento en que los presidentes hablaban con un reportero cambié el verdadero contrato por el contrato falso. Después simulé que leía el otro contrato (gracias a mi prodigiosa memoria me lo había aprendido en unos minutos.) Les ofrecí sendas plumas para que firmasen. Las cogieron. Las destaparon y ¡firmaron!. ¡Había salvado al planeta de su destrucción!. ¡Era un héroe!

Después de que firmaran cogí un micrófono y leí en voz alta el contrato que en realidad habían firmado; todos los asistentes aplaudieron efusivamente. Los presidentes no tuvieron más remedio que gastarse gran cantidad de dinero en hacer revivir la naturaleza.

Ya llevamos siete años y no hemos hecho ni la mitad, todo el planeta está trabajando día y noche para que próximas generaciones puedan vivir en un mundo mejor, y estarán concienciados de que deben cuidar la naturaleza como a ellos mismos.

La destrucción del medio ambiente es nuestra propia destrucción.

Nota: Este es uno de los relatos ganadores del certamen organizado, con el tema La Paz, el curso pasado por la Asociación de Padres de Alumnos del IES Valle de Piélagos de Renedo.

 




Tu vida
Por Sara Eva Casal Ordás, alumna de 3º de ESO del Colegio Compañía de María de Santander.


Con un pequeño,
Y tenue rayo de luz,
Que poco a poco,
Te va acariciando la cara,
Te despiertas cada mañana.
Te das la vuelta,
Y a tu izquierda,
El cuerpo inmóvil
Del que mueve tu vida.

Poco a poco,
Pasas tu mano
Por su cadera,
Y lentamente le abrazas,
Le acaricias,
Le besas la espalda.
De pronto, una pequeña
Silueta negra,
Se va acercando a tu cama.
Es tu criaturita,
La cual engendraste
Hace ya nueve años.

Ahora, te vas dando cuenta,
De que te estás haciendo viejo,
Y que debes aprovechar,
Todo el tiempo,
El cual, el viento,
Mueve cada momento.

Y es que, de lo mejor que te acuerdas,
No lo olvidas jamás,
Y es más,
Lo recuerdas, y lo recuerdas,
Y nunca lo olvidarás.

 

 

 


Amar es ...
Por Sara Eva Casal Ordás, alumna de 3º de ESO del Colegio Compañía de María de Santander.


Amar es sentirte cerca
cuando aún estás lejos.
Amar es quererte,
quererte sin decirlo,
escuchar una canción
y recordarte,
mirar el cielo
y relajarte,
ver el horizonte
y esperarte.

Amar es sentirte en mi piel
saber que me deseas
desear volverte a ver,
sentir que me miras
vivir el placer.

Amar es recordar,
dedicarte un beso en la noche
y el pensamiento al despertar.
Amar es extrañarte,
cada día más y más,
desearte junto a mí
quererte como ayer
y amarte hasta el final.

 


 

 


Por envidia avanza el tiempo
Por Vanessa Calderón Gómez de 2º de Bachillerato del IES Santa Cruz de Castañeda.

 

Sigo sin entender nada,
pero me niego a preguntar
por si no escucho la respuesta adecuada.
Hablamos, sonríes, y tus ojos
miran mi alma, mientras,
tus manos, aprovechan para jugar con ella,
descubren todos mis secretos.

Y los publican abiertamente en tu boca,
quien no se atreve a besar mi alma.
Por miedo, por inexperiencia,
para nunca, así, demostrarme nada.
Tus suaves mejillas, comienzan a arrugarse,
padecen envidia de mi corazón,
por lo que, sin dudar, toman algo de su color.

Yo no me ofendo, es más, me siento mejor,
pues antes era él quien podía permitirse
jugar con mi alma,
pero ahora, en esta partida, nos encontramos los dos.
Nos distanciamos lentamente,
pero nuestros ojos nos prohiben dejar de verse;
comenzamos a hacerles caso,
nos acercamos, y pedimos un consejo
al dictador llamado pecado.

Ahora es mi boca quien siente ganas
de pronunciar algo,
pero él, no permite que se estropee este momento
y con fuerza y pasión, sella mis labios.
Nuestros brazos quieren expresar de una vez nuestro amor,
y no dudan en enredarse por nuestros cuerpos.

Mandamos al dios del tiempo
que detenga todos los relojes;
por piedad nos hace caso
y nuestro abrazo es observado
por mil ojos que no pretenden marcharse,
que son desbordados por un río seco de amor,
que piden que el tiempo se detenga para ellos
o que, de lo contrario, avance.